La Buena Semilla
martes, 28 de abril de 2026
Pompeya
Dios sana nuestro espíritu
En nuestras vidas pasamos por muchas enfermedades físicas, la edad y el desgaste de nuestro cuerpo imperfecto que con el tiempo hace que cada vez se evidencien más en nuestra humanidad imperfecta.
Algunos resignados aceptan las enfermedades otros sufren esas enfermedades. Lo cierto es que hay enfermedades que nos traen mucho dolor y sufrimiento tanto espiritual como a nuestra familia que nos ama y debemos saber sobrellevarlas con el consejo y la sabiduría que viene de Dios.
PROVERBIOS 4:20-22 RVR1960 [20] Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. [21] No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; [22] Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.
Pongamos nuestra atención en las enfermedades del espíritu/alma. Son muchas las razones por las cuales se tiene un espíritu/alma enferma:
Cuando tu espíritu está enfermo tu alma esta quebrantada
Salmo 34:18 "cercano está Jehová a los quebrantados de corazón"
Proverbios 17:22 "el espíritu triste seca los huesos";
Por el pecado que hay en ti, Salmo 51:17;
Por el pecado de otros, Salmo 55:12-14;
Por vivir en un mundo caído, Romanos 8:22;
Cuando tu espíritu anda angustiado, 1 Samuel 1:15 "yo soy una mujer atribulada de espíritu"
2 Corintios 7:5 "de fuera, conflictos; de dentro, temores" ;
Por las pruebas que estas pasando, Stg 1:2;
Por tus sentimiento de culpa, Sal 32:3-4;
Por el endurecimiento de tu corazón Hebreos 3:13 "ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado";
Por el pecado no confesado, 1 Juan 1:9
Por tu incredulidad, Hebreos 3:12
Por un espíritu contaminado, 2 Corintios 7:1 "limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu";
Por el pecado original remanente más el pecado actual, Romanos 7:17, Santiago 1:14-15
Dios sana nuestro espíritu enfermo uniéndonos a Cristo por fe, aplicando la sangre de Su cruz mediante la Palabra, con el Espíritu Santo, en la oración, participando de los sacramentos y la comunión en la iglesia, para que amemos a Dios con corazón, alma, mente y fuerzas.
LUCAS 10:27-28 RVR1960 [27] Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. [28] Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.
Hasta el día que lo glorifique,
FILIPENSES 1:6 RVR1960 [6] estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
Basta con revisar la palabra de Dios en la Biblia para darte cuenta y comprobar el poder que tiene para salvar y sanar nuestras enfermedades sobre todo la espirituales. Pero hoy mi interrogante para ti es, ¿Si te encuentras con una enfermedad grave, de que te vale sanar físicamente si espiritualmente seguirías enfermo? Cuando Jesús sanaba le decía a la persona, "ve y no peques más", él iba al verdadero problema de la enfermedad que era la enfermedad espiritual.
Jesús sanó a un paralítico que se encontraba en el estanque de Bethesda con una enfermedad que llevaba por casi 38 años, pero su verdadera enfermedad era espiritual.
JUAN 5:14 RVR1960 [14] Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.
Para eso vino Jesús al mundo, para sanar nuestras enfermedades, principalmente las espirituales. Cuando permanecemos creyendo en Jesucristo, en su amor, su poder sanador obra en nuestras vidas.
JEREMÍAS 17:14 RVR1960 [14] Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
Un nuevo amanecer
lunes, 27 de abril de 2026
El tiempo
El cielo entero a tu favor
«A los elegidos... según el conocimiento previo de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: Que abunden en ustedes la gracia y la paz.»
1 Pedro 1:1-2 (NVI)
Familia, qué bendición tan grande es poder hacer una pausa en nuestras ocupaciones para conectar nuestro corazón con esta verdad. Hoy quiero hablarles de algo que a veces suena a "teología profunda" y nos parece lejano: la Trinidad. Pero la realidad es que es el abrazo más cálido y seguro que podemos recibir. A veces, la vida nos golpea tan fuerte que llegamos a pensar: "¿De verdad le importo a Dios? Con tantos errores que cometo, con esta ansiedad que no se me quita, o con mi mal carácter en casa... ¿Seguro que Dios no se ha cansado de mí?".
El apóstol Pedro nos responde hoy con una de las verdades más espectaculares de toda la Biblia. Él nos dice que tu salvación y tu vida no son producto de la casualidad ni un plan de última hora. ¡El cielo entero se puso de acuerdo para rescatarte! Piensa en esto como el equipo de rescate más perfecto y amoroso que pueda existir: Dios el Padre te pensó, te amó y te eligió desde antes de que nacieras; Él diseñó el plan para que volvieras a casa. Jesucristo, el Hijo, no se quedó de brazos cruzados, sino que bajó, ensució sus manos y pagó el precio más alto con su propia sangre para limpiar cada uno de tus errores y darte libertad. Y el Espíritu Santo no te dejó solo después de creer; Él es quien vive hoy dentro de ti, dándote la fuerza para no rendirte, limpiando tus intenciones y ayudándote a vencer esa tentación que a veces parece invencible.
Hermanos, esto cambia por completo la forma en la que vivimos. Cuando te sientas débil ante un problema económico, cuando sientas que no eres un buen padre o madre, o cuando sientas que tu fe se apaga, recuerda que no estás luchando solo a ver si "logras" salvarte. Tienes al Padre que te planeó, al Hijo que te compró y al Espíritu que te capacita todos los días. Si las tres personas de Dios trabajaron juntas para darte vida y esperanza, no hay absolutamente nada en este mundo que pueda arrebatarte de Su mano. Deja de vivir con miedo a fallar y empieza a caminar con la seguridad de alguien que está profundamente respaldado por el cielo.
Aplicación
Para que esta verdad transforme tu día y no se quede solo en un conocimiento intelectual, te animo a poner en práctica estos tres pasos:
Descansa en el diseño del Padre
Si hoy te sientes perdido o sin propósito, haz una pausa y repite: "Dios Padre me eligió y tiene un plan". Deja de tratar de controlar cada detalle de tu futuro y confía en el que ya escribió tu historia.
Recuerda tu valor en el Hijo
Cuando el enemigo, o tu propia mente, intenten recordarte tus pecados pasados o hacerte sentir que no vales nada, responde con la verdad: "Mi valor no lo define mi éxito ni mis errores, lo define la sangre de Jesús que me compró".
Haz equipo con el Espíritu Santo:
No intentes cambiar tus malos hábitos (como la queja, el enojo o la pereza) solo con tu fuerza de voluntad, porque te vas a cansar. Antes de reaccionar mal hoy, haz una oración rápida de un segundo: "Espíritu Santo, dame tú la paciencia y la fuerza que a mí me faltan en este momento".
Espero que hoy sientas un peso enorme caer de tus hombros. La salvación no se trata de tu propio esfuerzo desesperado por ser perfecto; se trata del trabajo perfecto de un Dios que te ama en tres dimensiones majestuosas. El Padre, el Hijo y el E. Santo están completamente comprometidos con tu bienestar y tu crecimiento espiritual.
¡Así que respira profundo, sonríe y sal a vivir este día con una confianza arrolladora! Te mando un abrazo gigante, lleno de fe, y oro para que hoy la paz de Dios te acompañe en cada paso que des.
Compilado
miércoles, 8 de abril de 2026
El Dios que no cambia
A lo largo de la historia, muchas personas han cuestionado el actuar de Dios en el Antiguo Testamento. Algunos críticos sostienen que el Dios que aparece allí parece severo, especialmente cuando se narran juicios contra naciones paganas donde murieron hombres, mujeres y niños. Según esta perspectiva, ese actuar parecería incompatible con la imagen de amor y misericordia que se presenta de Dios en el Nuevo Testamento. A partir de esto surge una pregunta frecuente: ¿cambió el carácter de Dios?, ¿son dos dioses distintos el del Antiguo y el del Nuevo Testamento?, ¿debió Dios mostrar más compasión hacia aquellas naciones?
Sin embargo, cuando la Biblia se estudia en su totalidad, se descubre que Dios no cambia y que su carácter es perfectamente coherente a lo largo de toda la Escritura.La Biblia afirma claramente que Dios es inmutable. En Malaquías 3:6 Dios declara: “Porque yo Jehová no cambio”. De igual manera, Hebreos 13:8 afirma que Jesucristo es “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
Esto significa que el Dios del Antiguo Testamento es el mismo del Nuevo Testamento. Su carácter incluye amor, pero también justicia, santidad y verdad. Cuando algunas personas perciben una diferencia entre ambos testamentos, generalmente se debe a que observan solo un aspecto del carácter de Dios y no su totalidad.En el Antiguo Testamento Dios es presentado como un Dios lleno de misericordia y paciencia. En Éxodo 34:6 se describe a Dios como “misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad”.
A lo largo de siglos, Dios soportó la maldad de muchas naciones antes de ejecutar juicio. Un ejemplo claro se encuentra en Génesis 15:16, cuando Dios le dice a Abraham que su descendencia regresaría a la tierra prometida después de cuatro generaciones, “porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo”. Esto muestra que Dios no actuaba de manera impulsiva ni cruel; al contrario, daba tiempo para el arrepentimiento.Las naciones que fueron juzgadas por Dios practicaban actos profundamente perversos según el testimonio bíblico y la evidencia histórica. Entre estas prácticas estaban la idolatría extrema, la inmoralidad sexual ritual, la violencia y, especialmente, el sacrificio de niños a sus dioses, como se menciona en Deuteronomio 12:31 y Levítico 18:21. Estas prácticas no solo corrompían a esas sociedades, sino que también amenazaban con contaminar espiritualmente al pueblo de Israel, que había sido llamado a ser un pueblo santo para revelar a Dios al mundo. Los juicios divinos contra esas naciones tenían también el propósito de frenar la expansión de esa corrupción moral y religiosa.Otro aspecto importante es que Dios siempre mostró misericordia incluso hacia los paganos.
La Biblia presenta numerosos ejemplos de personas no israelitas que recibieron la gracia de Dios. Rahab, una mujer cananea de Jericó, fue salvada junto con su familia por haber creído en el Dios de Israel. Rut, una mujer moabita, llegó a formar parte del linaje del rey David y finalmente del Mesías. El libro de Jonás muestra a Dios enviando un profeta a la ciudad pagana de Nínive para advertirles y darles oportunidad de arrepentirse. Cuando los ninivitas se humillaron, Dios tuvo compasión de ellos y no los destruyó. Estos ejemplos revelan que la misericordia de Dios nunca estuvo limitada a una sola nación.Además, el Nuevo Testamento también presenta a Dios como juez. Muchas veces se olvida que Jesús habló con claridad sobre el juicio final, el infierno y la condenación del pecado.
En Mateo 25 se describe el juicio de las naciones, y en Apocalipsis se anuncian juicios divinos sobre el mundo. Esto demuestra que el Dios del Nuevo Testamento sigue siendo justo y santo. La diferencia principal es que, con la venida de Cristo, Dios manifestó de manera plena su plan de salvación, ofreciendo gracia y perdón a todos los pueblos mediante la obra redentora de Jesús.Por lo tanto, no existen dos dioses distintos ni un cambio en el carácter divino.
El mismo Dios que juzgó el pecado en el Antiguo Testamento es el que ofrece salvación en el Nuevo Testamento. Su amor no elimina su justicia, y su justicia no contradice su amor. Ambos atributos forman parte de su naturaleza perfecta. Cuando Dios ejecutó juicio contra ciertas naciones, lo hizo como juez santo frente a la maldad persistente, después de largos periodos de paciencia. Y cuando ofrece salvación al mundo en Cristo, lo hace movido por el mismo amor que siempre ha tenido por la humanidad.
La Biblia, en su conjunto, presenta un mensaje coherente: Dios es santo y no puede tolerar el pecado indefinidamente, pero también es misericordioso y desea que las personas se arrepientan y vivan. Como dice 2 Pedro 3:9, Dios “no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. Así, los juicios del pasado y la gracia ofrecida en el presente no son contradicciones, sino expresiones de un mismo Dios justo, santo y lleno de amor.
Walter Delgado
Dios sana a su tiempo
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